Las muletillas de ChatGPT en español son fórmulas como «cabe destacar que», «en conclusión» o «en el mundo actual» que los modelos repiten una y otra vez, junto con tres adjetivos seguidos, un gerundio detrás de otro y calcos del inglés. No son las mismas que en inglés, y reconocerlas es el primer paso para que un texto de IA se lea como lo escribiría una persona.
Si lees textos generados por IA a diario, seguramente ya te saltan a la vista. Aquí tienes las más habituales, agrupadas por tipo, con una alternativa para cada una.
Antes de empezar, una advertencia: ninguna de estas expresiones demuestra que un texto lo haya escrito una IA. Las personas también las usamos, sobre todo en textos formales y académicos. Lo que llama la atención es la acumulación: muchas en poco espacio y todas a la vez. Una sola no significa nada. Por eso tampoco tiene sentido usar esta lista para acusar a nadie; sirve para editar tus propios borradores.
Arranques y frases de relleno
Son expresiones que no aportan información y anuncian lo que viene en lugar de decirlo. Prueba sencilla: bórralas y mira si la frase pierde algo. Casi nunca pierde nada.
| Muletilla | Por qué chirría | Qué hacer |
|---|---|---|
| «Cabe destacar que…», «Es importante señalar que…» | Anuncia que algo es importante en lugar de demostrarlo. | Bórrala y empieza por el dato. Si es importante, se notará. |
| «En el mundo actual…», «En la era digital…», «En un mundo cada vez más interconectado…» | Arranque genérico que vale para cualquier tema. | Empieza por un hecho concreto, una pregunta o un ejemplo. |
| «Desempeña un papel fundamental / crucial» | Suena a informe y no dice qué papel. | Di qué hace exactamente: «reduce», «permite», «decide». |
| «No solo… sino también…» | Correcta, pero la IA la usa en casi cada párrafo. | Úsala una vez, si acaso. Muchas veces basta con «y». |
| «Sin lugar a dudas», «Indudablemente» | Refuerza una certeza que nadie ha puesto en duda. | Quítala o sustitúyela por la prueba que la justifica. |
| «Adentrarse en», «sumergirse en», «explorar» (un tema) | Metáforas de viaje para algo que solo se explica. | «Explicar», «ver», «analizar», o directamente el contenido. |
Cierres y conclusiones que nadie ha pedido
Los modelos tienden a rematar cada párrafo, y sobre todo cada texto, con una conclusión que repite lo que acabas de leer. Las fórmulas más típicas son «En conclusión», «En resumen», «En definitiva» y «En última instancia», seguidas de una frase grandilocuente del tipo «adoptar la IA ya no es una opción, es una necesidad».
Qué hacer: en textos cortos (un correo, una publicación, una ficha), elimina el cierre. Si el último párrafo dice algo nuevo, déjalo sin el conector; si solo repite, bórralo entero. En un trabajo académico la conclusión sí es necesaria, pero debe aportar algo: qué significan los resultados, qué limitaciones tienen, qué queda por investigar. Un «En conclusión» al principio del apartado de conclusiones sobra, porque el título ya lo dice.
Gerundios encadenados
Es uno de los rasgos más característicos de la IA en español, en buena parte porque calca la estructura inglesa con -ing. El resultado son frases largas que enlazan acciones con gerundios: «La empresa lanzó el producto, consiguiendo un gran éxito y convirtiéndose en líder del sector».
Además de sonar pesado, el gerundio que expresa una acción posterior a la del verbo principal está desaconsejado por la norma. El Diccionario panhispánico de dudas (entrada «gerundio») lo explica con detalle: solo se considera aceptable cuando la acción es inmediatamente posterior («Entró dando un portazo»), y se desaconseja cuando expresa una consecuencia que llega después.
Antes: «La empresa lanzó el producto en marzo, consiguiendo un gran éxito y convirtiéndose en líder del sector».
Después: «La empresa lanzó el producto en marzo. Tuvo tanto éxito que se convirtió en líder del sector».
La receta: divide la frase y usa un verbo conjugado («y consiguió», «por lo que se convirtió») o un conector de consecuencia («así que», «de modo que»).
Estructuras repetidas: tríadas, adjetivos y conectores
- Todo de tres en tres. «Eficiente, sostenible e innovador»; «mejora la productividad, fomenta la colaboración y potencia la creatividad». Una enumeración de tres está bien; diez en un texto, no. Quédate con el elemento que más importa o pon un ejemplo.
- Adjetivos de catálogo. «Fundamental», «crucial», «clave», «esencial», «robusto», «integral», «innovador». Si un adjetivo podría ir delante de cualquier sustantivo, probablemente no añade nada. Sustitúyelo por un dato.
- Verbos comodín. «Fomentar», «potenciar», «optimizar», «abordar», «impulsar». Pregúntate qué se hace en concreto y escribe ese verbo.
- Conectores al principio de cada frase. «Además», «Asimismo», «Por otro lado», «No obstante», uno detrás de otro. A menudo la relación entre dos frases se entiende sola. Y «por otro lado» sin un «por un lado» previo cojea.
- Párrafos clónicos. Frase temática, desarrollo, frase de cierre, todos de longitud parecida. Varía: un párrafo de una línea, otro más largo, una pregunta.
Calcos del inglés y detalles de formato
Muchos modelos piensan en inglés y se nota en la superficie del texto:
- Mayúsculas en todos los títulos. «Cómo Mejorar Tu Productividad» es una costumbre inglesa. En español, solo va con mayúscula la primera palabra y los nombres propios.
- Pasiva perifrástica. «Fue desarrollado por», «es utilizado por». En español suena mucho más natural la activa o la pasiva refleja: «lo desarrolló», «se utiliza».
- Comillas y rayas. La RAE recomienda usar en primer lugar las comillas angulares («así») en textos impresos (lo recoge, por ejemplo, su Libro de estilo de la Justicia), aunque las inglesas no son un error. Y los incisos con raya van pegados al texto que encierran (—así—), no separados con espacios, como hacen a menudo los textos generados.
- Posesivos de más. «Levantó su mano», «se lavó sus dientes». En español basta con el artículo: «levantó la mano».
- Fórmulas de correo traducidas. «Espero que este mensaje te encuentre bien» es un calco directo. En español se dice «Espero que estés bien» o, mejor, se va al grano.
Cómo corregir un texto paso a paso
- Lee el texto en voz alta. Las muletillas se oyen antes de que las veas: si algo no lo dirías nunca hablando, márcalo.
- Borra arranques y cierres. Quita «cabe destacar», «en el mundo actual» y el «en conclusión» final. Ya tienes un texto más corto y más directo.
- Rompe los gerundios. Cada frase con dos o más gerundios se divide en dos, con verbos conjugados.
- Cambia adjetivos por datos. En lugar de «una mejora significativa», di cuánto o en qué.
- Varía el ritmo. Mezcla frases cortas con otras largas y no empieces dos seguidas con un conector.
- Pon algo tuyo. Un ejemplo de tu experiencia, una opinión con matices, un dato de tu sector. Es lo que ningún modelo puede inventar por ti.
Si quieres ver en qué medida un texto se ajusta a estos patrones, el detector de estilo IA de humai calcula una puntuación estimada a partir de las muletillas, el ritmo de las frases y la variedad del vocabulario. Es una estimación, no una prueba: sirve para saber dónde retocar, no para juzgar quién escribió el texto.
Con humai: qué hace el humanizador
El humanizador de humai aplica este mismo tipo de edición de forma automática: quita las fórmulas de relleno, varía la longitud de las frases y deshace los calcos del inglés, con reglas de estilo propias del español. Mantiene el trato del original (tú o usted), las cifras, los nombres, las fechas y las citas, y te avisa si algún dato no coincide. Con «Ver cambios» ves qué se ha tocado y, si una versión no te convence, puedes pedir otra.
Es una herramienta de estilo, no un atajo para ocultar nada: el resultado lo genera un modelo de lenguaje y necesita tu revisión. Si el texto es para la universidad, consulta antes qué permite tu centro y, si te lo piden, declara el uso de IA (tienes ejemplos en esta guía). Para reescribir una idea con otras palabras sin tocar el estilo, el parafraseador es la herramienta adecuada.